S.P.D.V.

Este cuaderno digital está dedicado a la Filología y al Maestro Juan de Ávila (1499-1569). Está editado en Madrid, por Julio C. Varas García y tiene vocación de ofrecer contenidos de forma periódica a todo aquel interesado en las Letras Humanas y Divinas.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Del fin de la jornada

In memoriam dilecti patris

Así titula fray Luis de Granada el último capítulo de su Vida del Padre Maestro Juan de Ávila y las partes que ha de tener un predicador del Evangelio (en las Obras del Padre Maestro Juan de Ávila, predicador en el Andaluzía, Madrid: en casa de Pedro Madrigal, 1588). Narra fray Luis aquí, con pormenores, las últimas horas del Maestro Ávila: sus dolores, sus miedos y temores ante "la tela del juicio" (f. 73) que sobreviene, algunas de sus últimas palabras y gestos. Hoy, que es Día de los Fieles Difuntos, me ha parecido apropiado recordar este pasaje de la vida de Juan de Ávila.




No murió solo el Maestro Ávila, sino que le acompañaron varios discípulos (Villarás) y criados, la Marquesa de Priego, sor Ana de la Cruz (Condesa de Feria)..., y estuvo asistido por la Eucaristía y el cariño incondicional de los más cercanos. Pero omitiré todos estos detalles, que algunos testigos relatan también en los "Procesos informativos" para la beatificación. Me llego al final del capítulo y de la biografía. 

Concluye su Vida fray Luis de Granada como conduciendo al lector frente al sepulcro y el epitafio del Maestro Ávila. Lejanas resuenan las campanas en Montilla, la esquila, el rozar de tantas sotanas, las hachas y su negro humo, tal vez los sones de los niños de la Doctrina que acompañarían el féretro, los semblantes adustos, la caja, los ruidos sordos, la losa...
Murió este padre a 10 de mayo de 1569. Fue muy sentida su muerte, así de la señora Marquesa, que lo tenía por padre, como de la señora Soror Ana, que en el mismo lugar lo tenía; y toda la clerecía de las iglesias y religiones de San Agustín y San Francisco y los padres de la Compañía de Jesús llevaron su cuerpo a la iglesia de la misma Compañía, donde está sepultado en la capilla mayor, a la parte del Evangelio; y hízose en la pared un arco para poner la caja en que está el cuerpo, y una losa en la cual están escritos estos versos. (Cap. 7, f. 75)

Fray Luis de Granada, Vida del Padre Maestro Juan de Ávila y
las partes que ha de tener un predicador del Evangelio 
(Obras, 1588, f. 75v)

La Marquesa de Priego no quiso que la lápida estuviera a ras de suelo, al parecer, contra la voluntad de los jesuitas. Fray Luis de Granada no añade nada más. Desde Lisboa, donde ya residía, le llegarían las noticias y los detalles. 

Me ha parecido, también a mí, hacer un homenaje esta tarde al Maestro Ávila y he traducido los versos latinos para que alguien, algún día, pueda también acercarse a ellos y leerlos en español. Ya no están junto a los restos del Maestro, que han cambiado varias veces de lugar...

AL MAESTRO JUAN DE ÁVILA,
ÓPTIMO PADRE,
VARÓN INTEGRÍSIMO Y AMANTÍSIMO DE DIOS PADRE
EN CRISTO SU HIJO

Salud, cenizas del gran Ávila, huesos del venerable Maestro,
encerrados hasta el último día.
Salve, divino Padre, para quien el cielo ha afluido como un río caudaloso,
para quien Dios ha llovido con generosa lluvia.
Enriquecido de rocío del cielo, tu campo fecundo ha producido,
con una ganancia mil veces doblada, lo que tu propio espíritu había sembrado dentro.
La bocina de tu boca ha proclamado a Cristo
por las riberas que baña el Tajo y el Betis, y el Genil.
A ti los ciudadanos patrios, a ti acudía el forastero que necesitaba consultar;
tú eras para estas regiones no menos que un numen.
Cuanto te esforzabas por arrastrarte como ínfimo por el suelo,
tanto Dios te ha elevado sobre los astros.
ÉL MISMO AL LECTOR
Ávila es mi nombre; mi tierra, extranjera; mi patria, el cielo;
¿Preguntas en qué oficio me he ejercitado? Era segador;
la hoz incansable que cosechó para Cristo mieses sin cuenta
había ya alcanzado las seniles canas.


Los versos, que fray Luis de Granada en 1588 presentaba como anónimos, fueron atribuidos por el Licenciado Luis Muñoz al P. Jerónimo López "de la Compañía de Jesús, tan religioso como gran poeta" (f. 230v) en 1635. No es posible que se trate del famoso jesuita valenciano (Gandía, 1589-Valencia, 1658), conocido por sus misiones populares y por sus obras catequéticas. Al traducirlo, dos palabras me llamaron la atención:

1. Las referencias al Betis (Guadalquivir) y al Singilis (Genil) encuentran explicación por los lugares en los que predicó y vivió el Maestro Ávila: Sevilla, Écija, Palma del Río, Córdoba, Granada. Sin embargo, llama la atención la referencia al Tagus (Tajo). Varios discípulos del Maestro Ávila (entre ellos, Diego de Santa Cruz), llegaron, en efecto, hasta Évora (Portugal), donde establecieron un colegio que, posteriormente, sería dirigido por los PP. Jesuitas. Pero a orillas del Tajo, en el Convento de Santo Domingo de Lisboa, solo vivía fray Luis de Granada. Hasta la Plaza del Rossío llegan los ecos del Maestro Ávila.

2. El poema, ciertamente, ensalza su faceta de Predicador del Evangelio, destacada también por el mismo fray Luis de Granada en su biografía. El quinto dístico, sin embargo, alude a su ministerio en la "discreción de espíritus" y en la dirección espiritual, por el que tantísimas personas de todos los estados lo consultaban en Montilla, en persona y a través de cartas. Para ponderar lo universal de esta labor de "consejero", el poeta establece un contraste entre los "ciudadanos de la patria" (patrii ciues) y lo que he traducido como "forastero que necesitaba consultar" (consulturus ... aduena). En la Vulgata esta voz aparece en varios lugares para aludir a esta realidad del pueblo judío:

No maltratarás al forastero, ni le oprimirás: pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto (Aduenam non contristabis, neque affliges eum: aduenae enim et ipsi fuistis in terra Aegypti) Ex 22, 21.

No sé si peco de malpensado cuando en la referencia al "forastero", al "recién venido", pienso también en la labor de amparador de cristianos nuevos que ejerció el Maestro Ávila por tantos lugares de la Andalucía recién conquistada. Muchos de sus discípulos, debido a esta condición que en la época es racial, tienen que huir a Italia o a Portugal. O, aún peor, huir dentro de sí mismos. También fray Luis de Granada conocía bien esta realidad.






La elegancia renacentista y el laconismo de los versos latinos de 1588 serán transformados en versos barrocos en la Vida y virtudes del venerable varón el P. Maestro Juan de Ávila, predicador apostólico (Madrid: en la Imprenta Real, 1635) que publica Luis Muñoz a partir, especialmente, de los "Procesos de beatificación". A mí, al menos, me parece escuchar lejanamente el eco de las Soledades de Góngora en la silva en que están vertidos (f. 231-v):


Salve, mármol sagrado, en quien ahora
urna feliz hasta el supremo día
cenizas del gran Ávila atesora.
Salve, padre y maestro,
en quien el cielo todo, por bien nuestro,
inundaciones de su amor llovía,
fecundó, pues, con celestial rocío
lo que en tu pecho mismo había sembrado;
a Dios dio fruto veces mil doblado,
que en mieses ya maduras
lo que te fía cobra con usuras.
Cuanta espaciosa vega
el Tajo y el Genil y el Betis riega
llenó tu voz del nombre
que el Evangelio aclama, de Dios hombre.
El santo desengaño
el natural buscaba, y el extraño,
en ti como espejo;
oráculo era al mundo tu consejo.
Y, cuanto procuraste
ser pequeño en la tierra en que dejaste
de tu humildad tan soberanas huellas,
tanto mayor subiste a hollar estrellas.

Él mismo al lector.

Ávila fue mi nombre, mi camino
la tierra en que pisaba peregrino.
El cielo era mi patria verdadera.
¿Qué oficio ejercité? Segador era;
de la incansable mano
nunca dejé la hoz, por muy anciano;
antes a Cristo di siempre constante
cosecha de sus mieses abundante.

domingo, 7 de octubre de 2018

III Jornadas Avilistas

No di en su momento noticia de las II Jornadas Avilistas, pero no dejaré por ello de comentar brevemente mis impresiones sobre la jornada de este año, en la que ha participado María Dolores Rincón González.

El lugar para hablar de S. Juan de Ávila es su propia Casa Natal, que está siendo vivificada (la restauración es una mortecina imagen) gracias a la energía y el entusiasmo de Juan Carlos Torres y de un grupo de voluntarios de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), reunidos en torno al proyecto VOCATIO.
La profesora Rincón González dirigió su comunicación a la gente de Almodóvar y a algunos otros, como yo, que llenábamos el patio de la casa natal, próxima a la Cueva de las Penitencias donde todavía parece morar algo del espíritu del joven Juan de Ávila. En sus palabras aparece un Juan de Ávila moderno, desprovisto por un momento de galas y glorificación (ni beato, ni santo ni doctor). Nos evoca al reformador y organizador de colegios que serán Universidad (Granada, Baeza, Córdoba), preocupado por las necesidades cotidianas y materiales de los hombres y mujeres con los que comparte espacio (las mujeres, los niños, los pobres, los enfermos, los mineros). Es este Juan de Ávila bastante más complejo que el "Patrono del Clero Español", cuya obra a un tiempo es incluida en el Índice de libros prohibidos y aparece exaltada en Trento como silente consejero del arzobispo Pedro Guerrero. Una muestra, tantas veces señalada, son sus máquinas hidráulicas y el pleito que el Maestro Ávila siguió para que se reconociera su "patente".

A mí, tal vez, lo que me pareció más evocador y sugerente fue la noticia sobre Alonso de Barzana S.J. (Baeza, 1528-Cuzco, 1598), discípulo-lingüista del Maestro Ávila, del que la profesora Mª. Dolores Rincón prepara un trabajo más extenso. 

Noticias, semblanzas, aspectos no tan conocidos de este humanista (en sentido profundo y conceptual), tantas veces despreciado por unos motivos u otros, cuya imagen está siendo iluminada no solo en publicaciones científicas y congresos eclesiásticos, sino también desde esta nueva escuela de la Casa Natal de Almodóvar del Campo. Sí, así de sorprendente es este humilde "segador", como se ha considerado a Juan de Ávila en la tradición.


Me parece que, desde hace un tiempo, el Maestro Ávila está convocando un nuevo grupo de discípulos y discípulas. Ya se quedó atrás el Alcázar Viejo de Córdoba o los colegios de Granada, Baeza, Jerez... Ahora no nos reunimos al caer el sol en las casas de Écija, Palma del Río o Guadalcázar... Estos discípulos no siempre hemos pronunciado votos ni pertenecemos a otra orden que la de la Iglesia, en la que no hay distinción ni preeminencia de hombre ni mujer, letrado, seglar, laico o eclesiástico. ¿Qué tenemos en común? La admiración por el Maestro Juan de Ávila y, a través de él, por Jesucristo, crucificado y vivo por amor nuestro.

jueves, 14 de junio de 2018

Montilla: el último rincón de la vida y obra de San Juan de Ávila

Montilla: el último rincón de la vida y obra de San Juan de Ávila: Una ruta por distintos edificios de la localidad rememora la huella histórica del denominado como ‘el apóstol andaluz’

miércoles, 20 de septiembre de 2017

HISTORIA DE LA LITERATURA HEBREA

Como fruto de este septiembre anticipadamente otoñal, ha sido alumbrada una nueva Historia de la Literatura Hebrea, hija de Juan Carlos Lara Olmo. La publica Amazon en su plataforma, en formato digital para Kindle.


https://www.amazon.es/HISTORIA-LITERATURA-HEBREA-Juan-Carlos-ebook/dp/B075KP6Y4Z/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1505940839&sr=1-2h


Después de su Gramática del hebreo moderno (Madrid: Caparrós, 2011) y de la Historia de los judíos en Europa (Madrid: Ed. Raíces, 2014), se ofrece al público hispánico un recorrido por la Literatura Hebrea, desde los libros bíblicos hasta prácticamente la actualidad. Su autor, profesor de Lengua y Literatura hebreas entre otras ocupaciones, prosigue con esta obra su benemérita labor de  divulgación de la cultura y la lengua judías. El libro, de hecho, recoge gran parte de su labor docente, ampliando y dando forma a las clases en que sus alumnos han participado a lo largo de varios cursos. Será, de esta forma, un perfecto instrumento para los profesores de Literatura Hebrea y para los alumnos y curiosos interesados en conocer las fuentes de toda la Literatura occidental, que beben de los libros sagrados y de la "verdad hebraica". Como el buen vino, nacen estos libros de la ardua batalla de las clases y los alumnos, para pasar más tarde por la prensa del trabajo individual, solitario, donde son pulidos, limados, acrisolados.

Detalle de la Biblia Políglota Complutense


Una breve ojeada al índice de contenidos podrá dar una breve idea de la amplitud del trabajo realizado, auténtica obra de titán intelectual:


  • 1. La Biblia
  • 2. Literatura Intertestamentaria
  • 3. Literatura rabínica
  • 4. Literatura hebrea medieval
  • 5. Literatura hebrea desde el siglo XVI hasta el comienzo de la Haskalah (finales del siglo XVIII)
  • 6. Literatura judía en la época de la Haskalah
  • 7. Literatura hebrea en Europa oriental de 1881 a 1921
  • 8. Literatura hebrea en occidente y palestina hasta 1948: exiliados y pioneros
  • 9. La literatura hebrea en el estado de Israel
  • 10. La literatura religiosa judía en hebreo desde la muerte del Gran Gaón de Vilna
  • 11. Índices (11 en total: ediciones, manuscritos, traducciones, líbros y términos bíblicos; libros deuterocanónicos del A.T.; ediciones, traducciones y términos relacionados con la Biblia cristiana; citas deuterocanónicas y del N.T.; nombres de persona, lugares, tablas, inscripciones, mapas, ilustraciones...)


Son varios los puntos fuertes de esta nueva historia de la Literatura Hebrea. En primer lugar, como he tenido ocasión de comprobar por gentileza de su autor, la inclusión de un capítulo dedicado a "La literatura religiosa en hebreo", pieza original y novedosa en los manuales de Literatura Hebrea en español. Por otro lado, el soporte digital para el que fue concebido y en el que ha sido editado todo el texto, lo que persigue y asegura una amplísima difusión en el universo virtual de la red. El texto cuenta con una amplísima bibliografía, actualizada, y con referencias constantes a textos en línea en la web.
Felix Nussbau, "Los dos judíos" (1926)

Juan Carlos Lara realiza su exposición, en la estela de alta divulgación de los manuales británicos, de forma amena, didáctica, sin abrumar ni detener la narración con notas a pie de página, utilizando con generosidad las ilustraciones, muchas de las cuales proceden del archivo personal del autor, que conoce de primera mano la tierra de Israel. Hay que recordar que, además de la UCM, su formación procede de la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde realizó varios cursos.

Universidad Hebrea de Jerusalén

Finalmente, el texto cuenta con una sección amplísima dedicada a toda clase de índices. Ciertamente, esta no ha sido la sección menos fatigosa del trabajo de Juan Carlos Lara, pero sin embargo será una de las más útiles para los lectores.

Biblioteca Pública de Nueva York

Después de esta breve presentación, creo que no causará extrañeza conocer que las obras de este eximio hebraísta se encuentran ya en la "Jewish División" de la Public Library de Nueva York. Es muy de esperar que el soporte de este nuevo libro asegurará una difusión aún más amplia para este nuevo y esperado manual que nos permite conocer los tesoros de una de las fuentes más importantes de nuestra cultura y tradición literaria.

lunes, 16 de enero de 2017

Una casa para doña María de Padilla (Inscripciones latinas II)

A Carlos y Merche.

Cuando éramos chiguitos", creo que ni me fijaba en las letras góticas del panteón donde (según una larga tradición) descansó el cuerpo de Doña María de Padilla, antes de ser trasladado a la Capilla Real de la Catedral de Sevilla. Aún hoy, no es frecuente entrar en la capilla de la fría iglesia de Santa Clara, a no ser que uno asista a la misa matutina, siempre temprano. Tal vez todavía puede uno acudir al rezo de las vísperas del domingo por la tarde, como lo hice yo alguna vez con mi primo Rafa.

Reja del coro y sillería mudéjar del Real Monasterio de Santa Clara (Astudillo, Palencia)

Nada más penetrar en el capilla, la mirada busca entre la penumbra la silueta de alguna madre clarisa. Ellas ocupan, tras de la alta reja, su lugar en el coro. No es ahora momento de hablar de la sillería mudéjar expoliada antes de la Guerra Civil y hoy repartida por diversos museos españoles y americanos. La mirada atisba a las madres y casi no se fija en el arco de yesería mudéjar, a la izquierda, que debió abrigar los restos de la fundadora del Monasterio, a mediados del siglo XIV (1361).

Panteón de Doña María de Padilla, en la actual capilla.

Preguntándome por las inscripciones latinas de Astudillo (Palencia), no era capaz de recordar este texto que recorre el arco:
h[a]ec | est | domus | domini | firmit[er] | [a]edificata | bene | fu[n]data | est
Esta es la casa del Señor, firmemente edificada: está bien fundada. 

El texto procede de varias antífonas del "Oficio de la dedicación de una iglesia", que se encuentran tanto en el Breviario, como en el Misal Romano y que, aún hoy, son recitadas en la hora nona:
Ant. Ésta es la casa del Señor, construida sólidamente sobre roca firme.
Parte superior del arco de yesería del Panteón de Dña. María de Padilla
En esta forma, aparece también la inscripción en la Historia de Astudillo y del Convento de Santa Clara (Palencia, Diputación Provincial de Palencia, 1983, Tomo I, p. 272), de Anacleto Orejón Calvo.

El caserío de Astudillo desde el otero de La Mota


Ciertamente, llama la atención encontrar una inscripción como esta en el lugar de un sepulcro, a manera de epitafio. Anacleto Orejón lo interpreta como una alusión clara a la fundadora del monasterio.

El cronista Pedro López de Ayala, en su Crónica del Rey don Pedro, relata la trabajada vida de María de Padilla, desde que el rey se prendó de ella en Gijón, en 1352:
E en este tiempo, yendo el Rey a Gijón, tomó a Doña María de Padilla, que era una doncella muy hermosa, e andaba en casa de Doña Isabel de Meneses, mujer de Don Juan Alfonso de Albuquerque, que la criaba; e trájosela a Sant Fagund [Sahagún, León] Juan Fernández de Henestrosa, su tío, hermano de Doña María González, su madre. E todo esto fue por consejo de Don Juan Alfonso de Alburquerque, según adelante diremos. (Año Tercero, Capítulo V, pág. 76-77).

Un año después, el rey se casa con Blanca de Borbón, a la que abandona a los dos días del matrimonio, tal vez sintiéndose engañado por su padre, el rey de Francia. Y en 1354 vuelve a casarse  por segunda vez con doña Juana de Castro. Hay que imaginar la desesperación de doña María de Padilla, que ya tiene una hija con el rey Pedro I (Beatriz). Debió ser este año de especial crisis para los amantes, ya que el 5 de abril de 1354, el Papa Inocencio VI le concede a doña María licencia para fundar un monasterio de monjas clarisas.

Entrada al Palacio de Pedro I (Real Monasterio de Santa Clara, Astudillo)

Fiel a sus caprichos, el rey don Pedro abandona también a doña Juana, para seguir al lado de doña María de Padilla, hasta que en 1361 fallece en Sevilla, como relata Ayala:

En este año [1361] morió en Sevilla de su dolencia Doña María de Padilla. E fizo el rey facer allí, e en todos sus regnos, grandes llantos por ella e grandes cumplimentos. E leváronla a enterrar al su Monasterio de Sancta Clara de Estudillo, que ella hiciera e dotara. E fue Doña María mujer de buen linaje e hermosa e pequeña de cuerpo e de buen entendimiento. E morió en Sevilla en el mes de julio A.C. deste dicho año, dexó fijos que viera del rey a Don Alfonso e a Doña Beatriz e a Doña Constanza e a Doña Isabel, de los cuales diremos en su lugar (Año doceno, Capítulo VI, pág. 332-333)
La vida de doña María de Padilla me ha dado qué pensar y, entre otras cosas, me ha recordado a otra dama noble que no corrió la misma suerte que la desdichada favorita del rey don Pedro.


A doña Sancha Carrillo (1513-1537) sus padres la quisieron entregar también a otro rey, el Emperador Carlos V. Camino de Granada, la familia ofrece su hija al servicio de la Emperatriz Isabel (1527), tal vez más conscientes de ganar honores que de perder honras.

Trataron sus deudos de ofrecerla al servicio de la Emperatriz y fue admitida por dama de su palacio, con mucho gusto del Emperador, que con sola una vista quedó muy agradado de su persona. Y habiendo preguntado y sabido quién era, mostró estima y contento de recibirla (Martín de Roa, Vida i maravillosas virtudes de Doña Sancha Carrillo. En Sevilla: por Alonso Rodríguez Gamarra, 1615, Libro I, Cap. 1, fol. 2)

Dos vidas separadas por siglos y, sin embargo, tan paralelas en sus inicios. Solo la intervención del Maestro Juan de Ávila fue capaz de "inventar" otro fin para la joven cordobesa. 



María de Padilla encontró finalmente una casa, esta sí firmemente establecida sobre cimientos inamovibles: el amor y la ternura de Dios. Tal vez, sus "dueñas" más que un epitafio laudatorio escogieron la antífona como una breve oración de descanso y paz. Una oración que generación tras generación se ofrece, en yeso mudéjar, a todos los que necesitamos descanso, casa y hogar.


miércoles, 12 de octubre de 2016

EN POS DE DOMINGO DE GUZMÁN

HACE unos días visité junto a mi esposa los lugares donde Santo Domingo de Guzmán (1170-1221) vivió sus primeros años: Caleruega, Santo Domingo de Silos, Gumiel de Izan.

Como este San Juan al pie de una Cruz ausente, de Gumiel de Izan (Burgos), mi persona iba pensativa, añorante de la amistad que, como la hierba en los campos, se marchita, no logra permanecer para siempre. Triste condición la nuestra, tan inmersa en el tiempo y la caducidad, tan sedienta del "¡para siempre, siempre, siempre!" (Teresa de Jesús, Libro de la Vida).

San Juan al pie de la Cruz (Gumiel de Izan, Burgos)


En Caleruega se yergue todavía la Torre de los Guzmanes, junto a los conventos de dominicas y dominicos, dominando el humilde caserío. Todavía hay jóvenes que buscan a Dios entre sus fríos y antiguos muros. Nosotros quisimos saludar a Teresa. Volveremos otro día.

Caleruega (Burgos). Convento de MM. Dominicas y Casa de Espiritualidad

Por entre sus calles y soledades debieron transcurrir los primeros años de Domingo, que aprendió la caridad en su propia casa, junto a los pobres y enfermos que eran atendidos en el hospital que sostenían sus padres. De todo lo que el P. Jesús (cicerone y bibliotecario) nos explicó con tanta prestancia, solo me quedé con las ganas de visitar la biblioteca, especializada en temas dominicanos, de la que he hablado en otra ocasión en estos cuadernos.

Como tantos niños de los pueblos, Domingo abandonó pronto su casa familiar. Pasó a Gumiel de Izan, donde aprendería los primeros latines junto a su tío, arcipreste de la zona. Impresiona la mole del templo parroquial de Santa María, dedicado a la Asunción. También, lo solitario de las calles de estos pueblos burgaleses que parece ya solo tienen pasado. Aquí todas las iglesias miran a lo alto y en ellas las Vírgenes de piedra trascienden la parda tierra.

Gumbel de Izan (Burgos). Iglesia de Santa María


Cuenta la tradición que Domingo de Guzmán fue bautizado con ese nombre en honor del abad benedictino de Silos, a cuyo sepulcro encomendó la madre del futuro predicador sus angustias. Impresiona, claro, Santo Domingo de Silos: las glosas, Gonzalo de Berceo, Gerardo Diego... A pesar de los guías anodinos, robóticos, que explican los capiteles románicos y los pétreos relieves como en una cadena de montaje turística. Apenas si puede imaginarse que en el claustro superior haya hombres que han abandonado el mundo, sus sinsabores y vanidades, y viven dedicados a Dios. Todo un escándalo para este mundo. Tal vez sea esta la causa de su postergación. Parece que a Silos enviaron sus padres al hermano mayor, para que se formara con los monjes benedictinos.

Santo Domingo de Silos (Burgos). Desde el claustro superior, perspectiva del "ciprés de Silos".

De Gumiel, marcha Domingo a la incipiente Palencia, donde se estaba gestando el Estudio General: la historia de tantos chicos y chicas de los pueblos castellanos de antaño y hogaño. Las actas del proceso de beatificación recogen las palabras de Santo Domingo, cuando decide vender sus libros de pergamino para aliviar la pobreza que le rodeaba: "No quiero estudiar sobre pieles muertas y que los hombres mueran de hambre". Enlazo con la documentada biografía que los dominicos mantienen en línea.

Domingo de Guzmán, de Carlo Pini, en Bolonia.


Juan de Ávila se encuentra a los dominicos muy temprano. En Sevilla, o tal vez desde Granada, intenta pasar junto al P. Julián Garcés O.P. al Nuevo Mundo. Como a fray Luis de Granada o, más tarde a fray Juan de la Cruz, le fue imposible. Dejo para otro día la relación tan fértil entre los hijos de este santo "de alegre semblante" y el Maestro Ávila.

Convendrá mirar a lo alto, como las espigas, para no olvidar a lo que estamos llamados.

domingo, 9 de octubre de 2016

INSCRIPCIONES LATINAS

A mi amigo Gregorio

QUIERO “encentar” este nuevo cuaderno digital uniendo en la primera entrada tres asuntos que me interesan y que, claro, son o podrían ser materia filológica: la lengua latina, el Maestro Juan de Ávila y la vida de un pueblo castellano como Astudillo (Palencia), mi pueblo.

Cruce de las calles Hijas de la Caridad y María Auxiliadora (Astudillo, Palencia)

Supongo que no ha de ser extraño encontrar palabras latinas en las iglesias y camposantos de muchos pueblos de Castilla. Muestran, mudos y elocuentes testigos, el pasado glorioso, heroico, que en otros tiempos fue más generoso con estas tierras, hoy olvidadas y relegadas a menudo a meros “sitios de vacaciones”.

Sin embargo, hace unos años me llamó no poco la atención encontrar una inscripción latina en una de las casas del barrio de Santa María. La obra no era antigua, no pertenecía a ninguno de los antiguos templos ni casonas de Astudillo. Camino del “Hospital” de las Hijas de la Caridad (hoy Residencia de ancianos), bajo un “Vítor” al estilo de los que ilustran los edificios universitarios de Salamanca, algún hijo del pueblo había tenido el antojo de mandar erigir esta inscripción:




Serviam!
Recordare, Virgo Mater Dei,
Du steteris in conspectu Domini,
Ut loquaris pro nobis bona.
Soli Deo honor et gloria

XV Augusti Anno Domini MMXIII

Laus Deo
¡Te serviré!
Recuerda, oh Virgen Madre de Dios,
cuando te encuentres ante la mirada del Señor,
hablar de nuestras buenas obras en favor nuestro.
A Dios solo el honor y la gloria.

15 de agosto. Año del Señor 2013

Gloria a Dios

La hermosa oración dirigida a la Virgen María se encuentra bajo la divisa de los seguidores de San Josemaría Escrivá, procedente, entre otros lugares, de su famoso libro Camino (1939):

El “non serviam” de Satanás ha sido demasiado fecundo. ¿No sientes el impulso generoso de decir cada día, con voluntad de oración y de obras, un “serviam” —¡te serviré, te seré fiel!— que supere en fecundidad a aquel clamor de rebeldía? (Camino, 413)

No he logrado averiguar cuál es el origen de esta oración, según parece vinculada al “Stabat Mater dolorosa” en algunas versiones. Su texto se encuentra también en algunas misas dedicadas a la Beata Virgen María y puede escucharse en gregoriano. En cualquier caso, debía formar parte de las devociones incluidas en las “ars moriendi”, al menos en el siglo XVI. Así la utilizó el Maestro Juan de Ávila (1499-1569) poco antes de expirar, según relata uno de los biógrafos barrocos (Licenciado Luis Muñoz, Vida y virtudes del venerable varón el P. Maestro Juan de Ávila, predicador apostólico. Madrid: en la Imprenta Real, 1635, Libro Tercero, Cap. XXIII, f. 227v).

Juan de Ávila, el latín, Astudillo. Desde luego, dentro del hermoso casco medieval  astudillano, esta encrucijada invita a levantar los ojos al cielo. El recodo que da entrada a la calle de las Hijas de la Caridad permite ver con nitidez las estrellas del alto cielo castellano. Entre el Monasterio de Santa Clara, la iglesia de Santa María y el Hospital de las Hijas de la Caridad no le será difícil recordar a María, a quien acudía a la catequesis de las Hijas de la Caridad o salía de oratorio después de haber llevado “flores a porfía” ante la hermosa imagen de María Auxiliadora de los Cristianos…

¡Cuántos ejemplos de servicio y buenas obras hemos contemplado entre las calles de Astudillo, bajo la “mirada de Dios” y el “recuerdo de María”! ¡Que no todo sea recuerdo, glorioso pasado, remembranza, rescoldo! Aún quedan obras que hacer en favor nuestro y de los demás.