S.P.D.V.

Este cuaderno digital está dedicado a la Filología y al Maestro Juan de Ávila (1499-1569). Está editado en Madrid, por Julio C. Varas García y tiene vocación de ofrecer contenidos de forma periódica a todo aquel interesado en las Letras Humanas y Divinas.

jueves, 30 de mayo de 2019

CONGRESO "JUAN DE ÁVILA. 450 AÑOS DESPUÉS. NUEVOS ENFOQUES"

Con ocasión de los 450 años de la muerte de san Juan de Ávila (1500-1569), se celebrará el Congreso Internacional Juan de Ávila, 450 años después: nuevos enfoques, que tendrá lugar en la ciudad de Baeza (Jaén) entre los días 11 y 13 de septiembre de 2019. El propósito de esta iniciativa es abordar el sentido y la influencia que tuvo Juan de Ávila en la Edad Moderna española atendiendo a aquellos aspectos que resultan inéditos o más novedosos y que han sido destacados en los últimos años por la investigación realizada sobre este campo. Para ello, se ha convocado a más de una veintena de especialistas procedentes de distintas universidades españolas, europeas y americanas quienes tratarán cuestiones referidas a las letras, la espiritualidad, las reformas sociales y las minorías étnico-religiosas en las actividades desarrolladas por Juan de Ávila y, bajo su influjo, por sus discípulos y seguidores a lo largo de los siglos XVI y XVII. La iniciativa parte del Grupo de investigación Humanismo Giennense (HUM-669) y de la Cátedra Andrés de Vandelvira de la Universidad de Jaén, en colaboración con la Universidad de Alcalá. Cuenta con el patrocinio de la Diputación de Jaén (Instituto de Estudios Giennenses) y la colaboración de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) y la Red de Excelencia Internacional Europa Renascens.

lunes, 22 de abril de 2019

AD FONTES AVILINAS III

La "Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús", del P. Martín de Roa

Los primeros relatos sobre la vida del Maestro Ávila nacen al amor de sus discípulos (el P. Juan de Villarás y fray Luis de Granada OP), muchos de los cuales han ingresado en la incipiente Compañía de Jesús, en momentos previos a la aplicación efectiva de los estatutos de limpieza de sangre. De esta forma, los historiadores jesuitas que intentan promover y defender su institución mencionan frecuentemente y tratarán de hacer suyo al Maestro Ávila. En la entrada anterior, he mencionado la "Historia de la Provincia de Andalucía S.I." de Juan de Santibáñez S.I., pero quedaría aquella incompleta si no hiciera referencia a su principal fuente y modelo, que es la "Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús", del P. Martín de Roa.

M. Roa, "Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús" 
(Bibl. Univ. Granada, Caja Ms. 1-008(5)

Las biografías avilistas del P. Roa


El P. Roa no es desconocido para los avilistas, ya que escribió las biografías de dos de las discípulas más eminentes de Juan de Ávila: Dña. Sancha Carrillo y Dña. Ana Ponce de León (M. Ana de la Cruz). 

Ejemplar de la Biblioteca Histórica de la UCM (digitalizado por Google.Books).
Ambas, con portada propia, están incluidas en su Flos sanctorum. Fiestas y santos naturales de la ciudad de Córdoba, algunos de Sevilla, Toledo, Granada, Xérez, Écija, Guadix y otras ciudades y lugares de Andalucía, Castilla y Portugal. Con la vida de Doña Sancha Carrillo i la de Doña Ana Ponce de León, condesa de Feria [...] Sevilla: por Alonso Rodríguez Gamarra, 1615 [Ed. moderna: José de Rojas, 1883; y P. Martín de Roa, Vida y maravillosas virtudes de Doña Sancha Carrillo (hija de los marqueses de Guadalcázar), Madrid: Tipografía Católica, 1930]. La BNE ha digitalizado la obra y la ofrece en línea a través de su Biblioteca Digital Hispánica en el siguiente enlace.


La Vida i maravillosas virtudes de Doña Sancha Carrillo se encuentra tras una primera parte dedicada a las fiestas y santos más importantes de la diócesis cordubense, y ocupa 51 folios. La dedicada a Ana Ponce de León, que profesó como Madre Clarisa en Montilla con el nombre de Ana de la Cruz, se encuentra tras esta y continúa la numeración (f. 52-124v).



El Padre Martín de Roa Francés S.I. (Córdoba, 1559/1560-Montilla, 1637)


"Pocas noticias se conservan de los primeros años de la vida de Martín de Roa, aunque consta que nació en Córdoba [...] Ingresó en la orden jesuita después de haber sido educado en el colegio de la Compañía de Jesús de su ciudad natal, cuyas actividades docentes se habían inaugurado el 13 de diciembre de 1553. Con posterioridad realizó sus estudios de Artes y Filosofía en el Colegio Mayor de Santa María de Jesús de Sevilla, donde obtuvo el grado de bachiller, trasladándose al finalizarlos a la Universidad de Osuna, donde alcanzó el título de licenciado en Artes. 
Con solo 15 años expresó su deseo de ingresar en la Compañía de Jesús al padre Pedro Bernal, provincial de Andalucía, quien lo envió como hermano de la orden al noviciado de Montilla (Córdoba), donde comenzó los estudios de Teología, perfeccionándose en Filosofía y Letras. Con posterioridad, se trasladó al colegio de Baeza (Jaén) donde permanecerá hasta finalizar sus estudios de Teología en 1587. En este colegio desempeñó la función de maestro del seminario de San Ignacio, intercalando esta labor docente con las actividades de confesor y predicador. Tras esta estancia en Baeza, pasó al seminario, desconocemos si en esta misma ciudad o en Sevilla, ya que eran las dos localidades que contaban con esta institución. 
   Luego, en 1590, se trasladó al colegio de Córdoba donde permaneció hasta el año 1600. En este periodo se dedicó a la enseñanza de Retórica, a predicar y a confesar. Gracias a su demostrada obediencia a sus superiores y a la orden, fue premiado con la profesion del Cuarto Voto que le fue entregado de manos del padre Cristóbal Méndez, dedicándose durante 16 años, en su ciudad natal, a ostentar el cargo de la cátedra de Retórica, que compaginó con la cátedra de Escritura, profesor de Estudios Menores, ministro y consultor" (Antonio Martín Pradas, "Martín de Roa y el Colegio de San Sebastián de la Compañía de Jesús de Málaga", Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, 15 (2013), 27-31).

En la última etapa de su vida, desempeña varios cargos de responsabilidad en la Compañía, especialmente en los colegios de Sevilla y Córdoba. En 1636 reside ya en Montilla (Córdoba), donde muere a la edad de 76 años, el 5 de abril de 1637.

En su época fue un hombre conocido. Se supone que coincidió con Luis de Góngora en el colegio de Córdoba, y conoció y trató a Bernardo José de Aldrete, al P. Juan de Mariana o a Ambrosio de Morales, entre otros. Asimismo, mantuvo una polémica con Rodrigo Caro sobre la "capitalidad" de Andalucía (Córdoba o Sevilla).



Además de las citadas biografías, escribió varias obras de historia eclesiástica y antigüedades, pero su fama le vino por sus vidas de santos y obras teológicas, como su Del estado de las almas del Purgatorio (1619), o Del estado de los bienaventurados en el Cielo, de los niños en el Limbo, de los condenados en el Infierno y de todo este universo después de la resurreción y juizio universal (1624). En estas obras, el P. Roa se muestra como un escritor típicamente barroco.

La Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús (1553-1602)


No son estas obras, sin embargo, el objeto de esta entrada, sino más bien la "Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús", terminada hacia 1602, y conservada inédita hasta una reciente edición de Antonio Martín Pradas e Inmaculada Carrasco Gómez (Écija, Amigos de Ecija, 2005). Los editores publican la transcripción del manuscrito 331/23 de la Biblioteca Universitaria de Sevilla (Biblioteca del Rectorado) que, según afirman, es una copia de época del mismo autor, tal vez autógrafo. Se trata de una copia incompleta (272 hojas foliadas). 

El P. Roa dejó en Montilla, donde falleció, el original y dos copias. Otra copia se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Granada (Caja A-49), en un manuscrito también incompleto, que parece contiene resúmenes y anotaciones del P. Juan de Santiváñez S.I. Las imágenes que acompañan estas notas proceden de este manuscrito, que reseñó, entre otros, mi maestro Pablo Jauralde en su "Manuscritos literarios castellanos de los siglos XVI y XVII en la Biblioteca de la Universidad de Granada", Cuadernos Bibliográficos, 31 (1974), pág. 31-40. Según los citados historiadores, el P. Santibáñez utilizó la historia del P. Roa, puliendo los errores e inexactitudes que contiene.

Roa, "Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús", f. 53v (Bibl. Univ. Granada)
Sobre la relación de Roa y el Maestro Ávila conviene leer con atención la entrada que Antonio Luis Jiménez Barranco le dedicó en su blog "Perfiles Montillanos" (16-junio-2011), titulada "Un nuevo documento avilista. El acta notarial de la entrega de una reliquia ósea del maestro de santos para Almodóvar del Campo, en 1637". En ella, en efecto, poco antes de fallecer, el P. Roa participa como testigo de la apertura del sepulcro y de la entrega al trinitario fray Miguel de los Ángeles de la reliquia ósea ("hueso largo que se dijo, y parecía ser, de canilla, de brazo, pierna o muslo"), que en la actualidad está en la capilla de la Casa Natal de San Juan de Ávila, en Almodóvar del Campo (Ciudad Real). En la citada entrada de Jiménez Barranco puede verse una imagen con la firma autógrafa del P. Martín de Roa.


Firma ¿autógrafa? del P. Roa en su Flos sanctorum (Sevilla, 1615)

Además de varias menciones breves al Maestro Ávila (según he podido espigar en una ojeada a la edición de Martín Pradas-Carrasco Gómez), la referencia más larga e interesante se encuentra en el Libro Primero (fol. 55r-55v), del que reproduzco las palabras siguientes, a las que sigue un breve comentario. Podrá compararse con las que en la entrada anterior  ("Fontes avilinas-II") transcribía, a partir del manuscrito del P. Santibáñez. 


Capítulo XXVIII. Cómo se pobló el Colegio [de Montilla], fruto de sus ministerios y muerte del Padre Alonso López, su rector.

"Acabado el edificio del Colegio en fin del año de 57, vinieron los nuestros a poblarle, principio del siguiente de 58, siendo Vicario General por muerte de Nuestro Venerable Padre Ignacio, el Padre Maestro Laínez, y Provincial en Andalucía el Padre Bartolomé de Bustamante, y su primer Rector el Padre Alonso López, hombre docto y de mucha [f. 55v] virtud; sirviese mucho Nuestro Señor de los nuestros en desarraigar vicios, desterrar malas costumbres, quitar abusos e introducir frecuencia de sacramentos y otras obras de piedad por el estado de la Marquesa [de Priego] y toda aquella comarca, la cual corrían de cuando en cuando algunos Padres de los primeros y más fervorosos obreros, dando remedio a las almas por el sacramento de la Penitencia y Comunión, y socorriendo la pobreza y necesidad de la gente miserable con algunas limosnas que estos señores les daban para este propósito [...]

Ayudaba mucho estos principios la presencia y abono del Padre Maestro Ávila, el cual daba muchas gracias a Nuestro Señor porque le había dejado ver en su tiempo lo que tanto había deseado; y decía que él había cegado los rasgos de carbón en esta obra y el Venerable Padre Ignacio, dádole el color y matices; y él había hecho con la Compañía lo que San Juan con Cristo, aparejándole el camino para que ellos caminaran por él y llevasen consigo los hombres al cielo" (Ed. citada, pág. 136).


Notas.

1. Hay que decir que el P. Martín de Roa vivió y murió en el Colegio de Montilla, donde descansaban los huesos tan trabajados del Maestro Ávila. También estaban allí sus libros y algunos manuscritos, y hemos de suponer que participó del primer fervor de sus discípulos y conocidos. Hay, por lo tanto, que considerar que este testimonio está bien autorizado y que, tanto a Roa como a Santibáñez, llegaron noticias de primera mano sobre la vida del Maestro Ávila. Para la redacción de la "Vida" de Sancha Carrillo, por ejemplo, utilizaría los perdidos memoriales del Maestro Ávila.

2. Pero lo primero que llama la atención de esta breve alusión al Maestro Ávila es la reproducción indirecta de sus palabras. En efecto, me parece original y no muy conocida la utilización de la imagen del boceto realizado en carboncillo ("él había cegado los rasgos de carbón"), que Ignacio de Loyola había perfeccionado ("dádole el color y matices").

3. Según puede verse en la imagen de la copia de la Biblioteca Universitaria de Granada, la más conocida alusión a Simeón (que posiblemente contenga una referencia al origen cristiano-nuevo del Maestro Ávila) aparece tachada:
"i como quien auía visto lo que tanto deseaba, dixo lo que santo Simeon teniendo a Christo en las manos: Nunc dimitis etc." (f. 53v).

4. Como puede apreciarse por esta muestra, la "Historia de la Provincia de Andalucía" del P. Juan de Santibáñez contiene muchas más noticias y ha ejercido sobre la del P. Martín de Roa una labor de crítica positiva, razón por la cual Sala Balust la cita y toma como fuente documental en varias ocasiones.

5. ¡Qué poco pensaría el Maestro Ávila que su Audi, filia iba a caer en el Índice de libro prohibidos (1559) al tiempo que gozaba del entusiasmo de los primeros jesuitas, tan misioneros, tan impetuosos e idealistas como él mismo lo había sido al comienzo de su actividad en las tierras de Sevilla! Hemos de pensar en  esta íntima relación con la Compañía para intentar explicarnos que Audi, filia fuera publicado en Alcalá de Henares y no, acaso, en Sevilla, Córdoba o, incluso, en la mismísima Baeza, donde estaba asentándose la Universidad en la que tantos hijos de cristianos nuevos podían estudiar y formarse.


domingo, 24 de febrero de 2019

AD FONTES AVILINAS II

Santiváñez y la Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús

Las diferentes historias y crónicas de la Compañía de Jesús contienen, entre numerosos datos, un filón de informaciones muy provechosas sobre Juan de Ávila y su obra. Algunas de ellas, son accesibles hoy en día en la web, donde van alojándose como en una biblioteca enorme y desordenada tantos libros y documentos valiosos.



Así ocurre con esta "Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús por el P. Juan de Santiváñez, de la mesma Compañía de Jesús y provincia", que está dividida en tres libros, según parece redactada hacia 1600. La historia, autógrafa e inédita, se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Granada (Caja B-048, 049 y 050) y está accesible en línea en el siguiente enlace: http://digibug.ugr.es/handle/10481/289?show=full. También se encuentra en el Archivo Histórico de la Compañía de Jesús (antiguo Archivo Histórico de la Provincia de Toledo S.I.), en Alcalá de Henares (Madrid).

Como muchos estudiosos de la obra del Maestro Ávila sabrán, esta historia jesuítica es una de las fuentes primarias más importantes de la vida del Maestro Ávila, utilizada profusamente por Luis Sala Balust en la "Introducción biográfica" / "Estudio biográfico" (ed. 2000-2004) que encabezaba las Obras Completas (1952). En ella señala que esta "Historia de la Provincia de Andalucía" se encontraba en la Biblioteca de la Un. de Granada y en el Archivo Histórico de la Compañía de Jesús, hoy en Alcalá de Henares (Madrid), con algunas diferencias en la distribución de capítulos.

Voy a transcribir --modernizando grafías, acentuación, separación de palabras y puntuación-- el comienzo del Capítulo 24 del Libro 2º, dedicado a la inauguración del Colegio de Montilla.


TRANSCRIPCIÓN


Juan de Santiváñez, "Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús" (Bibl. Univ. de Granada, Fondo Antiguo, Caja B, 049), Libro Segundo, f. 88-88v.

Capítulo 26. Puéblase el Colegio de Montilla. Fruto de sus ocupaciones y ministerios. De su primero rector, el padre Alonso López.

1. Iglesia y casa se acabaron a un tiempo (aquella de labrarse; de acomodarse esta) por los fines del año de 1557, siendo vicario general de la Compañía por muerte de nuestro patriarca San Ignacio, el padre Maestro Diego Laínez; provincial de esta provincia el padre Bartolomé de Bustamante; y comisario en España San Francisco de Borja. Todos tres pusieron los ojos en la persona del padre Alonso López para que fuese rector del nuevo colegio. Con mucha razón, porque era hombre docto, de aventajada virtud y de prendas muy superiores para este y mayores cargos. Con los que ahora vinieron y los que se juntaron poco después, entrado ya el siguiente año se contaban catorce religiosos, cuyos nombres escribiera aquí si los hallara escritos. La estrena de fundación y de ministerios de Colegio hizieron el día solemne de la Circuncisión, primero del año de 1558.

2. Predicó este día --honrando el púlpito, la fiesta y nuestra religión, acompañando con tiernos afectos las palabras y causando en los presentes devoción y lágrimas-- el venerable padre Maestro Juan de Avila. ¡Ya se sabe qué sermones eran los de este nuevo apóstol! Esmerose mucho en este, en que grave y doctamente (a su costumbre) declaró al pueblo el bien grande que les resultaba a todos, chicos y grandes, de tener por vecinos y moradores a estos padres; y fundado ya en su lugar un colegio de la Compañía de Jesús, |

dijo que los de ella eran uns "esclavos públicos". Que cada uno de sus vecinos podía y debía hacer cuenta que tantos esclavos fieles y serviciales tenía a su disposición, cuantos eran los operarios del nuevo Colegio. Dio con ternísima devoción gracias a nuestro Señor, que le hubiese dejado ver esto. Abrió a todos su pecho y manifestó cuánto había deseado siempre y deseaba ahora ver esta santa religión introducida en el mundo; que se hallaba tan gozoso en haber con sus ojos visto esta nueva salud, esta Compañía de Jesuitas, religión de salvadores, que podía ya como en otro tiempo el anciano y santo Simeón exclamar: "Nunc dimittis servum tuum in pace, etc."

COMENTARIO

1. Hay que destacar, en primer lugar, el dato de que el Maestro Ávila predicó en la inauguración del Colegio de Montilla, el 1 de enero de 1558.

2. Llama la atención el interés grande del Maestro Ávila en defender la Compañía de Jesús. También la recurrencia a la figura bíblica de Simeón (¿alusión a su no escondido origen cristiano-nuevo?)

3. Por último, la figura del Maestro Ávila aparece en multitud de momentos en esta "Historia de la Provincia de Andalucía". En efecto, la relación con los jesuitas es tan estrecha, que me pregunto si el manuscrito de "Audi, filia" no llegaría a Alcalá de Henares por mano de alguno de los compañeros de San Ignacio, antes que por algún discípulo del Maestro Ávila. 

Espero, más adelante, poder ofrecer más noticias de este filón que las fuentes jesuíticas esconden. VALE.

domingo, 10 de febrero de 2019

AD FONTES AVILINAS - Semblanza jesuítica del Maestro Ávila

Nunca está de más recorrer el camino de vuelta a las fuentes. La búsqueda de información sobre el P. Jerónimo López S.I., autor del epitafio latino que acompañaba el sepulcro del Maestro Ávila, me hizo encontrar por el camino la Crono-Historia de la Provincia de Toledo S.I. (1710), de Bartolomé Alcázar, que contiene preciosas noticias sobre los primeros años de la Compañía de Jesús. 


Antiguo sepulcro del Maestro Ávila en la Iglesia de la Encarnación (Montilla), hoy Basílica de San Juan de Ávila. El epigrama latino del P. Jerónimo López S.I., en la parte inferior.

La figura del Maestro Ávila está presente en aquellos años, tanto por los intentos que se produjeron para que entrara él mismo en la Compañía (como parece que deseaba Ignacio de Loyola), como por sus discípulos y colegios, que ayudaron en los primeros tiempos a la "mínima" Compañía de Jesús.


El libro está dividido en décadas e incluye las noticias más importantes de la Provincia de Toledo S.I. de cada año. En el dedicado a 1569 aparece una semblanza del Maestro Ávila en la que, entre otras cosas, se repite el epitafio latino y la traducción que el Licenciado Luis Muñoz realizó en la Vida y virtudes del venerable varón el P. Maestro Juan de Ávila (1635). 


Baltasar Alcázar (1648-1721) incluye en su semblanza la información que ya desde el siglo XVII era común en cuanto a la biografía del Maestro Ávila. Después de la transcripción, comentaré algunos aspectos que me parece tienen mayor interés.




La fuente de esta semblanza del Maestro Ávila es la siguiente:

  • Bartholomé Alcázar S.I., Crono-historia de la Compañía de Jesús en la Provincia de Toledo y Elogios de sus varones ilustres, fundadores, bienhechores, fautores e hijos espirituales. Escrita por el P. Bartolomé Alcázar de la misma Compañía. Dedicada al Señor D. Francisco Xavier de Goyeneche y Balanza, Caballero del Orden de Santiago, del Consejo de su Majestad en el Supremo y Cámara de Indias, Tesorero en propriedad del mismo Real Consejo, etc. Segunda Parte. Con Privilegio. En Madrid: por Juan García Infançón, Impresor de la Santa Cruzada, año de 1710. [BNE 2/10146/10147] El ejemplar de la Segunda Parte está digitalizado por la Biblioteca Digital Hispánica, de donde proceden las imágenes que he utilizado para la transcripción.

TRANSCRIPCIÓN MODERNIZADA DE LA SEMBLANZA DEL MAESTRO JUAN DE ÁVILA

(Baltasar Alcázar S.I., Chrono-Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia de Toledo y elogios de sus varones ilustres, fundadores, bienhechores, fautores e hijos espirituales, Madrid: por Juan García Infançón, 1710, Segunda Parte, Año 1569, Párrafo IV,  pág. 234-237

Criterio de edición: modernizo las grafías, puntuación, acentuación y separación de palabras según la "Ortografía" académica vigente (2010); no desarrollo las abreviaturas)



MVERTE Y ELOGIO DE
el V.M. Juan de Ávila y el summo 
aprecio que hizo y haze de su 
eximia santidad la COM-
PAÑÍA de Jesús.


Mas no podríamos pasar en silencio —sin omissión muy culpable— la preciosa muerte del V.P. Juan de Ávila | sucedida en Montilla, a 10 de mayo de este año [1569], así por ilustrar con su elogio, aunque muy sucinto, nuestra historia, como por significar la perpetua gratitud que le profesa nuestra mínima Compañía de Jesús y, privativamente, nuestra provincia de Toledo, a la cual enriqueció con algunos de sus mejores discípulos y por el influxo de otros se acrecentó de casas y colegios, como ya hemos visto.

Tuvo su primera cuna este admirable varón en Almodóvar del Campo, villa fecunda de varones santos, en este Arcobispado de Toledo, e ilustró el siglo pasado, estrenándole con su nacimiento en el día señalado con la estrella del Redentor del mundo, que le dio a conocer a los Sabios del Oriente como en anuncio de que había de ser antorcha de España y difundir en ella el esplendor de su santo Evangelio. Estudió las Artes y Teología en la insigne Universidad de Alcalá, haciéndose ya desde entonces venerar con sus costumbres de los mayores maestros y doctores, y admirar con la delicadeza de su ingenio y aprovechamientos en las letras. Deseoso de emplearlas en ganar almas a Dios, se ordenó de sacerdote y, repartida a los pobres toda su hacienda, resuelto a pasarse a las Indias con el Obispo de Tlaxcala, se fue a Sevilla. Pero conocida allí y apreciada su virtud y sabiduría por el V. sacerdote Hernando de Contreras, influyó este al Arzobispo que no defraudase a la Andalucía de la doctrina y ejemplos de aquel varón tan docto y espiritual que Dios le deparaba, por lo cual con precepto expreso le detuvo.

Predicó apostólicamente y con frutos y sucesos admirables en las ciudades y distritos de Sevilla, de Córdoba y de Granada, en Zafra y en otros lugares de la Extremadura. Vuelto a la Andalucía, evagelizó en Baeza; y habiendo estado diferentes veces en la ciudad de Montilla, hizo en ella asiento, y como última escala, para pasar de la tierra al cielo. En todas las partes a donde estuvo fue sol con su ejemplo, fuego con sus palabras, luz con sus escritos, a quien toda España y, en particular la Andalucía, debió celestial enseñanza y gran reformación de costumbres, con que ganó para el cielo ilustres almas. Porque trataba el negocio de Dios sin interés de la tierra, predicaba con espíritu de apóstol —y se grangeó este renombre—, despertando a los pecadores del olvido de su remedio y procurando que le buscasen y recibiesen en la frequencia de los Sacramentos,  de la Penitencia y Sagrada Eucaristía, con tan admirable suavidad y eficacia, que ni perdía lance ni se le malogró persona que de veras gustase una vez de su doctrina. Consiguió tales discípulos, que cada uno era viva copia y llama encendida en aquel volcán abrasado de amor divino con que ardía su pecho.

Fue muy uno en los deseos, como en el espíritu y celo, con nuestro P. SAN IGNACIO, pues toda su idea fue fundar congregación de sacerdotes y para la conversión de las almas. Y así, luego que la vio con efecto lograda en la institución de la COMPAÑÍA DE Jesús, la acreditó con sus palabras y encomios, la enriqueció con sus hijos y aun les dijo tal vez, enviándolos a la COMPAÑÍA: “Andad, que quizás seré yo como Jacob, que envió sus hijos delante y, después, se fue tras ellos”. El P. M. Nadal refirió á SAN IGNACIO cómo trató muchas veces el P. Ávila  con él de entrar en la COMPAÑÍA aunque, como humilde, le parecía que por muy anciano y enfermo no sería de utilidad sino de carga a la religión. | A que dijo el glorioso patriarca: “Quisiera el S. P. Ávila venirse con nosotros, que le trajéramos en hombros, como al arca del Testamento, pues se debe hacer diferencia de las personas”. En que su discretísima santidad declaró el gran crédito y estimación con que apreciaba la de este santo maestro.

Glóriase nuestra PROVINCIA DE TOLEDO de haber sido ennoblecida y santificada con su cuna y con algunos de sus heroicos discípulos, cuales fueron el P. Don Antonio de Córdoba, el P. Doctor Juan Ramírez, el P. Antonio Francisco Critana, su paisano y pariente (de quien hablaremos en breve) y otros de quienes ya llevamos hecha mención en esta Historia. Pasó a las moradas eternas en el día que dijimos [10 de mayo] y, para depositar sus venerables cenizas donde siempre tuvo el afecto de su corazón, las mandó enterrar en el Colegio de la Compañía de Jesús de Montilla. Abriose un arco en el lado de el Evangelio de la Capilla Mayor y dentro de él fueron colocadas en una caja poniendo delante una gran losa engastada en la pared, en la cual se grabó con hermosos y grandes caracteres el siguiente epitafio compuesto por la discreta y elocuente pluma del P. Gerónimo López de nuestra Compañía, y con gallarda propiedad le tradujo en castellano el Licenc. Luis Muñoz, dignísimo panegirista de este venerable maestro.

Magistro Ioanni Avilae, Patri optimo, viro integerrimo,
Deique amantissio, Filii eius in Christo
P.

Magni Avilae Cineres, venerabilis Ossa Magistri,
     Salvete, extremum condita ad usque diem.
Salve, Dive Parens [sic], pleno cui flumine coelum
     Affluxit, largo cuii pluit imbre Deus.
Coeli rore satur, quae mens tua severat intus
     Mille cuplo retulit faenore pinguis ager.
Quas Tagus,ac Baetis, quas Singilis alluit oras,
     Ore tuo Christum buccina personuit.
Te patrii cives, te consulturus adibat
     Advena, tu terris Numinìs instar eras,
Quantum nitebaris humi reptare pusillus,
     Tantum provexit te Deus astra super.

Ipse Lectori.

Avila mi nomen, Terra hospìta, patria Caelum,
     Quaeris quo functus munere? Messor eram,
Venerat ad canos falx indefessa seniles,
     Quae Christi segetes messuit innumeras.

En Castellano.
Salve, mármol sagrado, en quien ahora
urna feliz hasta el supremo día
cenizas del gran Ávila atesora.
Salve, padre y maestro,
en quien el cielo todo, por bien nuestro,
inundaciones de su amor llovía,
fecundó, pues, con celestial rocío
lo que en tu pecho mismo había sembrado;
a Dios dio fruto veces mil doblado,
que en mieses ya maduras
lo que te fía cobra con usuras.
Cuanta espaciosa vega
el Tajo y el Genil y el Betis riega
llenó tu voz del nombre
que el Evangelio aclama, de Dios hombre.
El santo desengaño
el natural buscaba, y el extraño,
en ti como espejo;
oráculo era al mundo tu consejo.
Y, cuanto procuraste
ser pequeño en la tierra en que dejaste
de tu humildad tan soberanas huellas,
tanto mayor subiste a hollar estrellas.

El mismo venerable padre al lector.

Ávila fue mi nombre, mi camino
la tierra en que pisaba peregrino.
El cielo era mi patria verdadera.
¿Qué oficio ejercité? Segador era;
de la incansable mano
nunca dejé la hoz, por muy anciano;
antes a Cristo di siempre constante
cosecha de sus mieses abundante.



 COMENTARIOS

  1. Lo primero que llama la atención es la ausencia de alguna referencia a las obras del Maestro Ávila: aunque se menciona la "luz de sus escritos", no se cita el título de ninguna de ellas.
  2. La semblanza está centrada en la relación que el Maestro Ávila mantuvo con la Compañía de Jesús, destacando cómo la favoreció con sus palabras y sus discípulos, de los que se mencionan tres: Antonio de Córdoba, el Doctor Juan Ramírez y el P. Antonio Francisco Critana (del que otro día daré noticia).
  3. Como en la biografía de fray Luis de Granada o del Licenciado Muñoz, no se hace referencia alguna al origen cristiano-nuevo del Maestro Ávila, aunque tanto las palabras del M. Ávila  como las de Ignacio de Loyola declaraban con meridiana claridad este origen. En efecto, tanto la referencia a "Jacob" y a "sus hijos", como la del "arca del Testamento" aludían en el lenguaje de la época a este origen judeo-converso, tal vez más racial en la época de lo que hoy podríamos pensar.
  4. Tampoco se menciona en absoluto el proceso inquisitorial que marcaría de por vida al Maestro Ávila y a sus obras. Vemos, pues, el intento de "limpiar" la imagen del Maestro Ávila de cualquier tacha de impureza o imperfección (racial, social, religiosa) que pudiera "desvirtuar" el ideal hagiográfico que poco a poco fue realizándose.
  5. Finalmente, quiero destacar las palabras de este elogio tan barroco y jesuítico que Baltasar Alcázar (que fue profesor en el Colegio de la Compañía en Madrid) redacta en este auténtico filón de noticias sobre el Maestro Ávila y sobre la Compañía de Jesús:
"En todas las partes a donde estuvo fue sol con su ejemplo, fuego con sus palabras, luz con sus escritos, a quien toda España y, en particular la Andalucía, debió celestial enseñanza y gran reformación de costumbres, con que ganó para el cielo ilustres almas" (pág. 235).